lunes, 6 de junio de 2011

Han perdido las locales... y qué??

Efectivamente, los socialistas han sufrido una derrota electoral jamás vista en la democracia española. Pero y qué...? A ellos les da lo mismo. Siguen manejando los medios de comunicación y eso les es suficiente para mantener la agitación. Que es lo que les va.

Muchos, después de la debacle, me decían: ves como en lo del 15-M no tiene nada que ver Rubalcaba? Infelices. Claro que tiene que ver. Si los resultados hubiesen sido otros, los campamentos se habrían levantado. Habría habido una reunión (publicitada a bombo y platillo por el PSOE y los medios afines) diciendo que el gobierno se hacía eco de las demandas de los (como muy bautizó alguien) "perroflautas" de Sol. Pero, no. No han sido los resultados deseados. Así que mantenemos los campamentos sine die, o al menos los núcleos centrales. Ya llegarán los del PP, tendrán que desalojarlos y entonces la liamos parda. Los fascistas, intransigentes, asesinos, y todo tipo de epítetos que se les pase por el tuétano encefálico no quieren oir al pueblo. Y tendremos a los sindicatos, a los perroflautas, los del PSOE, los artistas, los Bardem (es que estos son un ente en sí mismos), los periodistasdemocratasdetodalavidacreadoresdeopiniónyéticamenteinmaculados (son los que más aborrezco) acorralando las sedes del PP (remember 14-M).

Así que sí, que Rubalcaba (y el stalinismo) tienen mucho que ver con el 15-M. Y todo tiene que ver con el no aceptar una victoria de la derecha. Porque, por mucho que se empeñen, no es que ellos hayan perdido (que también) es que la derecha (la derechona, como ellos llaman, de forma amable y democrática) ha ganado. Mejor aún, los ha barrido del mapa.

Miedo me da. Porque si alguien no es capaz de aceptar una derrota es la izquierda, son totalitarios por definición (está en su naturaleza). Y viendo a Rubalcaba, secretario general del PSOE, candidato (presidente en funciones, realmente) y ministro del interior (con SITEL a su servicio) la sombra del golpe, la revuelta, la agitación se cierne sobre nosotros. Dios nos pille confesados.