domingo, 9 de agosto de 2009

El Photoshop aplicado al verbo.

No es algo nuevo, ya lo sé. Pero cada vez me llama más la atención. Al principio me resultaba simpático, pero poco a poco he observado como a través de lo que hemos dado en llamar "eufemismos" se ha buscado la manipulación de conceptos o bien la ocultación de la realidad, unas veces para "inflar" el contenido y otras para "escamotearlo".
Ejemplo de lo primero es el trato en los cargos que se da en las empresas, así lo que hasta la fecha había sido un comercial ahora es un "key account manager", justo es decir que si tiene poca experiencia se le añadirá el adjetivo "junior", o si tiene mucha entonces, lógicamente, será "senior".
Sin entrar en los barbarismos y quedándonos en el propio castellano, observo (quizá por deformación profesional) como, quizá, los pioneros de todo este tinglado lingüístico han sido los publicitarios. Volvemos a los comerciales, en publicidad: directores de cuentas; dibujantes: Directores de Arte; los que paren la idea: Directores creativos. Es curioso observar como en publicidad todo el mundo es "director" de algo.
No me extrañaría que, según convenio (claro), los peones que trabajan en una obra terminaran exigiendo que se les llamase "perito levador de mezcla" o algo similar.
De hecho ya no hay peluqueros, son estilistas. No hay cocineros, son restauradores. Ni barrenderos, ahora técnicos de limpieza. Ni prostitutas, trabajadoras del amor.
Esto es en lo referente a "inflar" el sentido real de las cosas. Pero lo más escandaloso surge cuando lo que se pretende es disimular el significado real de las mismas. Me explico.
Con el término "progresista" se pretende definir a un tipo de persona abierta a todo lo nuevo, abierto a las libertades, a los cambios, en definitiva a una persona que cree en la libertad como bandera para todas sus actuaciones. Pues bien, la realidad (al menos en este país) es que los que se autoproclaman progres son una especie de secta monopensante, que lee un periódico y desprecia por sistema la lectura de otros, oye una emisora y califica de retrógradas a las otras, que considera su verdad como la Verdad y todo el que no comulga con ellos es un fascista, dinosaurio o un carca. Sólo tienen un referente histórico: La República (sin más), como concepto absoluto. Para un "progre" una ama de casa es una "maruja". Un empresario un explotador. Y alguien que no piense políticamente como él, un fascista. Realmente nunca tuvo tanto sentido como en este caso el refrán "dime de que presumes y te diré de que careces".
Cuando alguien va a la playa y se muestra desnudo, entonces es un "naturista". La idea es genial, estar en "pelota viva" es naturista. Obviamente el uso de la palabra "naturista" no es algo azaroso, no. Se pretende vincular la desnudez a la naturaleza, como si lo natural fuera vivir desnudo. Y todo el mundo lo da por válido. Si esto fuera como se pretende, esa desnudez se mostraría en toda la extensión del año, en todos los ámbitos y no exclusivamente en las playas y con buena temperatura. Claro, no nos paramos a pensar que el hombre anduvo desnudo unos años (desde sus orígenes), hasta que se dió cuenta de que con la piel de cualquier animal pasaba menos frio. Quiero decir, lo de que el hombre vaya vestido no es de hoy... viene desde sus orígenes. Por otra parte, mucho más "naturista" sería defecar en cualquier sitio, porque eso si que es algo del cuerpo, una necesidad global, y sin embargo a nadie se le ocurre, en un ambiente tan libre, tan sin prejuicios, tan... tan... plantarse en mitad de la playa, ponerse en cuclillas y plantar una hez, ¿verdad?, y a fin de cuentas la "mierda" (con perdón) es algo natural y biodegradable. Así que nos parece "correcto" y una muestra de tolerancia ver a unos individuos con el "colgajo" al aire o los pechos, incluso practicando sexo en la playa... pero no nos lo parece verlos defecando, que es mucho más naturista. Realmente si fuéramos serios, en vez de naturistas utilizaríamos la palabra adecuada a esta práctica: Exhibicionismo y mironismo, que es lo que realmente hay.
Otro caso es el del aborto. Ahora ya no se llama así, se llama "interrupción voluntaria del embarazo". Resulta que a los dirigentes políticos encuentran que el término aborto, que es como realmente se llama, les resulta "difícil al oido" y para quitarle toda la carga homicida que conlleva se buscan el susodicho eufemismo. Algo similar sucede con la eutanasia, ahora ya no es eutanasia, es "muerte digna". Es el colmo, arrebatarle a uno la vida, con o sin consentimiento, es morir dignamente. No es por nada (quizá yo sea un fascista) pero mi concepto de "dignidad" es bien otro.
Siguiendo en este orden cosas, nos encontramos con lo que se ha dado en llamar "Ley de la Memoria Histórica". Otra genialidad para decir una cosa y hacer justo la contraria. Así nos encontramos con una ley que lo que promulga es precisamente borrar todo vestigio de una época, la de Franco, que para bien o para mal ocupó treinta y seis años de nuestra historia. Es como si de un plumazo quisieramos borrar del mapa a Viriato, que también fué un dictador o a Felipe II. Obviamente, si siguieramos a "pies juntillas" el fondo de dicha ley habría que "volar" los pantanos, desmontar la Seguridad Social, las carreteras, etc. dado que todo ello no es otra cosa que herencia de aquella parte de nuestra historia que se dió en llamar "oprobiosa".
Otro hito de la máscara al servicio del lenguaje es lo que será la Ley de Libertad Religiosa. Básicamente la ley trata de como retirar todo símbolo cristiano de los centros públicos de enseñanza. O sea, la libertad bien entendida empieza con la prohibíción. Esta ley, por ejemplo, impedirá que los niños hagan belénes en el colegio. Como si el Belén, amén de religión, no fuera una tradición de este país igual que lo es Papa Noël para los americanos, sin necesidad de confesionalidad alguna. Claro, hay que tener en cuenta que las Juventudes de PSOE, partido en el gobierno, no celebran la Navidad sino el "Solsticio de Invierno", que como todo el mundo sabe es una fiesta progre. Eso si, a cambio les damos Formación del Espíritu Nacional como alternativa, digo Educación para la Ciudadanía (en que andaría yo pensando).
Hay muchos más ejemplos, pero para terminar, me parece bien hacerlo con "sociedad del bienestar". Que consiste en definir un sistema en el que unos pocos contribuyen con gran parte de sus recursos a que otros consigan salir adelante sin dal palo al agua. Quizá suene duro. Pero es la realidad. La "sociedad del bienestar" se construye en base a las aportaciones de la clase media, de los pequeños empresarios, autónomos, etc, que son los más numerosos en este país. De sus aportaciones a las arcas del Tesoro Público viven (mejor que dignamente) funcionarios de todo tipo, diputados nacionales, autonómicos, europeos, alcaldes y concejales, senadores y últimamente cualquier inmigrante (legal o ilegal) que haya tenido a bien arribar a nuestras costas. Que conste que excluyo a parados y jubilados (que ya han cotizado a lo largo de su vida laboral lo suficiente como para que les quede a unos un sueldo pírrico y a otros una pensión miserable) y por supuesto a las viudas, que no tienen más recurso que la limosna que estos que predican la sociedad del bienestar tienen a mal (porque lo hacen a regañadientes) concederles.
Antes se decía que: una imagen vale más que mil palabras. Esta aseveración quedó desautorizada desde que aparecieron programas de retoque de imagen como el Photoshop y otros, con lo cual pensábamos que la palabra sería a fin de cuentas la única que nos transmitiría la realidad de las cosas. Pues bien, los progres, naturistas, etc, en definitiva la sociedad del bienestar ha inventado un nuevo Photoshop para que las palabras disimulen su contenido real.

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