martes, 1 de septiembre de 2009

Seguridad Vial

Algo está pasando que hace que sea exceptico sobre todo tipo de recomendación que venga de la Administración del Estado. No sé por qué pero siempre tengo la sensación de que todo aquello que viene de nuestras autoridades siempre guarda un as en la manga (y no lo digo porque me sorprenda, si no porque eso de guardar los ases en la manga es de tramposos).
Uno de los personajes que más me fascinan, a este respecto, es un tal Pere Navarro (no sé por que se escribe Pere si se pronuncia pera, pero en fin... eso es otra cosa). Este hombre, a la sazón Director General de Tráfico, se ha venido a convertir en algo así como el Pepito Grillo de los conductores. Él fué el que dijo que no entendía como se fabricaban coches de tanta potencia si al fin y al cabo sólo se puede circular a un máximo de 120 kms/hora. Obviamente este señor no circula por las carreteras que, de forma radial, salen de Soria hacia cualquier otra provincia. Ni una sóla autovía. Carreteras más dignas de Senegal que de un país que presume de estar en el G-20. Porque si, efectivamente, en Soria no hay autovías. Son carreteras de carril único en cada sentido, pero con una particularidad, el tráfico de camiones. En ocasiones las caravanas de estos es de cinco o seis unidades. Hacer un adelantamiento se convierte en una odisea, dado, además, que en este tipo de carreteras (llamadas nacionales) el límite de velocidad es 100 kms/hora y el máximo autorizado para el adelantamiento 110. La pregunta que me formulo es: si el camión circula a un máximo de 90 kms/hora (llaneando o en bajada) y un mínimo de hasta 20 kms/hora (en muchísimas ocasiones) en subida ¿realmente es lógico adelantar a 110 kms/hora pudiendo hacerlo al máximo posible para invadir el carril contrario el mínimo tiempo posible durante la maniobra?. ¿Acaso no es más seguro adelantar a 160 o 200 kms/hora para que la más peligrosa de las maniobras dure el menor tiempo posible?.
Me llama la atención que hoy en día los coches se fabriquen en su mayoría con infinidad de elementos que ayudan a la seguridad tanto activa como pasiva. Así nos encontramos con que raro es aquel que no venga con Airbag, ABS, cinturones de seguridad (estos son obligatorios), reposacabezas, carrocería deformable para abosorción de impactos, tercera luz de freno, etc. En fin, la industria del automóvil ha evolucionado, ha investigado multitud de elementos o sistemas que de una u otra forma incrementan la seguridad del conductor. Pues bien, mientras esto sucede en el ámbito de la industria automovilística, la Administración del Estado, responsable de las infraestructuras viarias de este país sigue en sus trece con viales poco más evolucionados que las antiguas vias romanas.
Enumero algunos ejemplos (unos más sonados y otros no tanto). La bionda (conocida vulgarmente como "quitamiedos") es sabido por todos que es el elemento más peligroso que un motociclista puede encontrarse en la carretera, de hecho en caso de caida es la guillotina que o bien les siega las piernas o en el peor de los casos la vida. Ha habido cientos de protestas, reclamaciones, recogida de firmas, etc. Pues bien, Pera, sigue en sus trece, ahí están. Imperterritas ante tanta manisfestación en contra. Y seguirán.
Otro ejemplo son las cunetas. Obviamente hubo un tiempo en que tenían sentido, a fin de cuentas sirven para recoger el caudal de agua recibido de los viales en caso de lluvia y guiarlos hacia mejores pagos. Bien, hasta ahí todo parece lógico. Salvo que, hablando de seguridad vial, son una herramienta perfecta para que en una salida de carretera un vehículo entre en una de ellas y acto seguido vuelque.
Una de las actuaciones más increibles de la Administración del Estado es su forma de resolver los problemas en los "puntos negros" (así llamados por ser tramos o localizaciones especialmente delicados por su alto número de sieniestros), generalmente son curvas muy peligrosas, travesías en zonas urbanas, cambios de rasante, etc. Pues bien, la lógica diría que para evitarlos, las autoridades responsables de lo vial, habría ejecutado las obras pertinentes para su eliminación. Pues no. Ha sido mucho más sencillo. Han hecho unos carteles en los que se advierte: "Punto Negro" (como si se tratase de un cutis que necesitase crema de pepino) o bien este otro que nos iforma "Atención. Tramo de concentración de accidentes". Maravilloso, ¿no?. Esto es eficacia y lo demás tonterías.
Otra de las obsesiones de las autoridades responsables de la seguridad vial es el límite de velocidad. Máximo en carreteras provinciales: 90 kms/hora, máximo en nacionales: 100 kms/hora y máximo en autovías y autopistas: 120 kms/hora. A mi me gusta conducir, de hecho hago muchos kilómetros al año por el mero placer que me produce y he de decir que circular en autovía a 120 kms/hora es, quizá, la experiencia más peligrosa que a uno le sucede a manos de un coche. A 120 kms/hora, en caso de accidente el golpe es tan mortal como a 140 o a 200. Con una diferencia, a 140 o 160 kms/hora uno necesita cierta tensión en la conducción. Esta tensión genera adrelanila suficiente para estar despierto, mantener los reflejos a punto. En definitiva ser consciente de lo que uno se trae entre manos. A 120 kms/hora se entra en una rutina peligrosamente soporífera que provoca, amén de sueño (enemigo número uno del conductor), tal aburrimiento y desidia que, en el mejor de los casos uno acaba retirándose al arcén y echando una cabezada.
Estando, como lo estoy, convencido de que el cinturón de seguridad salva infinidad de vidas, o al menos lesiones muy graves, lo que no puedo llegar a entender es que si bien se multa a quien no lo lleva en un vehículo particular (porque está poniendo en riesgo su vida) no se haga lo mismo o al menos no se ponga el mismo celo en hacerlo con los transportes públicos. ¿Acaso los autobuses urbanos no son susceptibles de accidentes?. Pues bien, en estos últimos, no sólo no llevan cinturones de seguridad, sino que además la gente va hacinada de pié. Es curioso que en un avión se nos obligue a viajar con el cinturón de seguridad (ya vé usted para que demonios sirve en caso de accidente) y sinembargo en un autobús municipal no.
Quizá uno de los ejemplos que viene que ni pintado para expresar todo esto sea la Fórmula 1. Los vehículos no tienen intermitentes, ni luz de freno, ni airbag. Es más, son vehículos desnudos, de "plástico". Pues bien, ahí los vemos, en la salida, veintitantos coches, a todo lo que dan de sí, adelantándose por aquí y por allá (sin advertir previamente la maniobra), circulando en el transcurso de la competición a velocidades escalofriantes. Pues bien en caso de accidente, lo que vemos es que el piloto sale del monoplaza, se quita el casco y le pega una patada en la rueda al mismo, enrabietado. El último caso, realmente espeluznante fué el de Felippe Massa, que fué impactado por un muelle de la suspensión del bólido precedente, quedó sin sentido y se estrelló a más de 280 kms/hora contra el muro de neumáticos del circuito, a los dos días era dado de alta. Muchos me dirán "pero es que es un circuito", y claro, yo digo, efectivamente. Y ¿que pasa?, que al igual que los avances tecnológicos de los F-1 finalmente son incorporados en los vehículos de serie, de los circuitos ¿no podemos sacar nada que se pueda aplicar a nuestras carreteras?. Un ejemplo, si en vez de cunetas en los márgenes de las carreteras hubiera una superficie de arena, la mayoría de accidentes producidos por salidas del vial no serían más que meros productores de chatarra y no sumandos en las listas de cadáveres. ¿Cuantas veces hemos visto en el lateral de una carretera una pequeña pista llena de arena en la que previamente se ha indicado "pista de frenado", y es para detener ¡¡camiones!!, por qué no se hace lo mismo a lo largo de toda la vía y para detener a todo el mundo que lo necesite?.
Siempre me he preguntado una cosa: ¿por qué en las autopistas alemanas no hay límite de velocidad?. ¿Acaso allí los coches son distintos a los de aquí? ¿Acaso allí las condiciones climatológicas allí son mejores que las de aquí? ¿Acaso el alemán nace con un gen especial que le hace conducir mejor que nadie?. Pues no, sencillamente, allí el Estado se ha preocupado del diseño y ejecución de unos viales seguros. Porque a estas alturas nadie me pondrá en duda que si algo tiene los alemanes es que son concienzudos, ¿verdad? y creo que si estos entendiesen que la velocidad es el mal número uno de la carretera estaría, a estas horas, desterrada de sus carreteras.
En definitiva, todos sabemos que los automóviles son algo peligroso (como los cuchillos), que un uso irresponsable puede acabar con la vida de mucha gente (como los cuchillos), también sabemos que la industria del automóvil incorpora cada vez más sistemas de seguridad (en los cuchillos no, siguen siendo como hace siglos), que siempre habrá un anormal que conduzca peligrosamente de forma voluntaria (como los que usan los cuchillos para delinquir), que la mayoría de los conductores son gente responsable (humanos, luego cometen errores, pero sólo eso), pero al mismo tiempo también sabemos que la actuación de la Administración en Seguridad Vial se limita a la incorporación de rádares, guardia civil escondida detrás de una curva y ni un sólo euro de inversión en la seguridad real de las carreteras.

1 comentario:

  1. Bueno, al menos van a retirar las bolsas de plástico...digo yo que no tendrán mucha amistad con los empresarios productores de bolsas...
    Te quedó muy bien lo del contador de visitas.
    Saludos.

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